Con sentido

Cultura, país

Interconexión, desplazamientos masivos, predominio de lo efímero, transformaciones científicas y tecnológicas, vértigo por la celeridad… ¿cómo repensar conceptos como cultura y país a la luz de estos cambios?

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Cuadros para una exhibición de identidad

J U L I A  Á L V A R E Z

Traducción: Jochy Herrera

Hace veinticinco años, esperando en un aeropuerto para abordar mi vuelo a Santo Domingo, una mujer de origen dominicano me preguntó de dónde era. “¿Y de dónde crees tú que yo soy?” le respondí, juguetona, segura de que su certero radar de quisqueyana me identificaría como dominicana desde el momento en que yo abriera la boca. Irguió su cabeza revisándome: yo vestía traje pantalón negro, iba con los zapatos desamarrados y, sentada en una silla en postura yoga, anotaba en mi diario todas las visiones, sensaciones y sonidos presentes en aquella sala de espera rodeada de mi gente. Añoraba mis viajes a “casa” para saciarme de cariño y cultura dominicana ya que residía en Vermont, un estado rural con muy poca diversidad. Esa parte de mí estaba hambrienta, y el que esta mujer reconociese mi origen hubiese sido el primer bocado dulce de conexión y pertenencia en muchos meses.  (Leer más)

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País y cultura para Santo Domingo

ADOLFO CASTAÑÓN

 I

Me proponen un tema definido “país y cultura”. Tengo, claro, mis impresiones y creencias —no me atrevo a llamarlas ideas— sobre el particular, aunque no comparta la fraseología que revolotea en las cabezas de muchos de nuestros amigos. De un lado, país remite a paisaje, a paisano, y se me ocurre a pacto; de otro, la atmósfera que se respira despierto o dormido es como una mezcla fluida de palabras, visiones, ecos que se resuelven en lo que podría llamarse “lenguaje”. Los límites de mi mundo son los de mi lenguaje, creo que dijo el santo padre del mutismo contemporáneo, que prolongaba con ese enunciado aquello de que si acaso lo que se dice es dudoso, no hay duda de que autorretrata al que lo enuncia. Estas líneas podrían ciertamente abrirse como ojos de agua bajo el piso de la nueva casa de las ideas que piensa abrirse en una de las orillas de ese país-lengua que, más allá de aduanas y salas de espera, se extiende entre las islas, las montañas y los lugares de ese conjunto de naciones que se conviene en llamar América Latina, hispana, india, criolla, mestiza, católica o ibero, céltica y de más de siete colores. (Leer más)


una mirada

Una mirada a la cultura dominicana

JOSÉ ALCÁNTARA ALMÁNZAR

En memoria de June Rosenberg, antropóloga y maestra

 Más que un análisis de nuestra cultura casi al final de la segunda década del siglo veintiuno, en este breve escrito intentaré presentar varios de sus rasgos más evidentes y algunos comentarios personales. Están ya lejanos los tiempos en que un reducido grupo de estudiantes de la carrera de sociología discutía sobre cultura en las aulas de la universidad estatal, asombrado ante la riqueza y la variedad de la especie humana, que la cultura moldea como algo único, ni superior ni inferior a ninguna otra. Hablo de los años sesenta del siglo pasado, cuando la ciencia social creada por el padre del positivismo, Auguste Comte, entonces prácticamente desconocida para muchos de nosotros, era impartida por un selecto grupo de maestros hoy casi olvidados. (Leer más)


perrito

Factores de cambio, dualismos y contrastes

FRANK MOYA PONS

 

En el futuro, cuando los historiadores escriban acerca de la República Dominicana de hoy, de seguro observarán las contradicciones estructurales y funcionales en la sociedad que hemos construido en los últimos cien años.

Es muy posible que alguno de esos investigadores señale la existencia de muchos patrones duales de comportamiento que reflejan las tensiones entre segmentos de la sociedad que se modernizan rápidamente, mientras otros, por causas diversas, cambian más lentamente.

La nueva sociedad dominicana de hoy es muy diferente a la sociedad tradicional existente en la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, muchas personas no son conscientes de esa diferencia pues la mayoría de la población es muy joven (la mitad nació después de 1990) y no conoce cuán distinto es el país en que viven de aquel en que nacieron sus padres. (Leer más)


bosquecito

El país cultural, una aproximación

MARCIOVELOZ MAGGIOLO

 

Decir o proponer lo que puede ser un “país cultural” es una empresa de muchas facetas, en la que determinar valores iniciales puede ser engorroso, a no ser que consideremos definirlo como un recipiente que contenga tantas definiciones, descripciones, acciones y temáticas históricas como tradiciones posea. El problema de las definiciones se torna, entonces, antropológico, y cualquier enfoque que se adopte encontrará escollos. No sabemos, por ejemplo, la magnitud de la desaparición de tradiciones sobre las que se asientan muchos de los valores de nuestra vida cotidiana, ni tenemos noticias de otras que debieron dejar su huella en nuestros modos de vida. (Leer más)