Cuentos

Yoss

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Los dragones del lomerío

Un día, en las lomas comienzan a verse altas y oscuras columnas de humo y, ocasionalmente, hasta finas lenguas de fuego. La gente del pueblo, inquieta y sobrada de tiempo, especula a gusto: ¿son los misteriosos incendios provocados por leñadores por cuenta propia o cazadores furtivos?, ¿por elementos contrarrevolucionarios ansiosos de sembrar el pánico?, ¿por el aterrizaje de OVNIS, tal vez?

La policía rural no encuentra más que cenizas… y unas huellas enormes. Así que se hace popular la hipótesis de un cronopio soñador: ¡se trata de dragones, sin duda alguna! Y de los grandes y llameantes, además. Está más claro que el agua.

Las esperanzas, aterradas por el peligro, venden todos sus bienes y abandonan los parajes. ¿Dragones, y llameantes?, ¿con huellas que confirman su presencia? Ni jugando hay que quedarse. Y pensar que hasta hace poco este era un vecindario tan tranquilo…

Las famas del caserío se burlan sin piedad del disparatado terror de las ingenuas esperanzas, y compran todo lo que estas quieran vender… al menor precio posible, claro: negocio es negocio, dragones o no dragones. No hay nada que temer, declaran públicamente; todos saben que ni dragones ni centauros existen ni han existido jamás. Las extrañas y grandes huellas serán de algún otro bicho, ¡hay tantos en el monte!

Pero, en privado, instalan cerraduras nuevas, rejas más gruesas, duermen con el machete junto a la almohada… y algunas hasta, en secreto, deliberan cuchicheando si no convendría contratar a un cazador de dragones, ¡el mejor! Por si acaso.

Por su parte, todos los cronopios del caserío, empezando por el que tan inspiradamente echara a rodar la teoría de la terrible plaga de míticos reptiles, comienzan a dormir más tranquilos. No ha habido que tomar medidas drásticas, como temían: con encender esos fueguitos y dejar esas falsas huellas bastó. Ahora ya se han ido las esperanzas, las famas lo están considerando, y pronto no quedará nadie en el pueblo. O sea, que podrán seguirse dedicando ¡y al fin sin que nadie los moleste más con sus suspicacias y paranoias! al inocente pasatiempo de la cría de unicornios.

Pues ya algunos cronopios han logrado interesantes variedades rosadas, cruzando los rojos y los blancos, y hasta se espera pronto conseguir un ejemplar con la crin arcoíris, sueño de todo unicornista aficionado que se respete…

“Homenaje cubano a Julio Cortázar”

20 de febrero de 2017

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